El Banco Central de Cuba aprueba a 10 empresas para utilizar criptomonedas en pagos internacionales
Foresight News informa, según reporta el medio cubano Cubadebate, que el Banco Central de Cuba (BCC) aprobó por primera vez a 10 empresas (incluyendo 9 pequeñas y medianas empresas y 1 empresa mixta) para utilizar criptomonedas en pagos internacionales. La licencia tiene una vigencia de 1 año, con posibilidad de renovación. Las empresas solo pueden utilizar criptoactivos para realizar pagos transfronterizos relacionados con su actividad principal y deben operar a través de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (VASP) autorizados por el Banco Central de Cuba, además de informar trimestralmente a los organismos reguladores sobre el monto de las transacciones, las criptomonedas utilizadas y la información de los intermediarios.
Desde 2021, el Banco Central de Cuba regula los activos virtuales. En abril de 2022, se permitió el uso de plataformas de Bitcoin y otras criptomonedas, pero siempre bajo autorización oficial. Esta es la primera vez que empresas cubanas obtienen licencias para operar directamente negocios de pagos internacionales.
Descargo de responsabilidad: El contenido de este artículo refleja únicamente la opinión del autor y no representa en modo alguno a la plataforma. Este artículo no se pretende servir de referencia para tomar decisiones de inversión.
También te puede gustar


¡La carrera armamentista de IA llega a la producción! Según informes, Intel, Nvidia y AMD han pagado por adelantado más de 100 mil millones de dólares taiwaneses para asegurar la capacidad de producción de placas de circuito integradas de alta gama.
Nvidia, Intel y AMD han invertido 5 mil millones de dólares en pagos anticipados para asegurarse el suministro de sustratos IC de alta gama en Taiwán. Impulsadas por esta estrategia de "invertir para asegurar pedidos", las tres principales empresas taiwanesas de sustratos han destinado 161,200 millones de dólares taiwaneses a la expansión de su capacidad de producción, marcando un récord histórico. Las grandes empresas tecnológicas están invirtiendo sumas millonarias para asegurarse capacidad productiva, reflejando la extrema escasez y competencia por los materiales clave en el campo de la IA.


