El nuevo ministro de Finanzas del Reino Unido, Healey, enfrenta un gran desafío presupuestario: ¿puede equilibrar la disciplina fiscal con las promesas de crecimiento?
El 28 de octubre, el nuevo ministro de Finanzas del Reino Unido, Healy, presentará su primer informe presupuestario. El mercado de bonos observa de cerca la disciplina fiscal, mientras que el crecimiento bajo presión pondrá a prueba la habilidad de gobernar.
Según informó Finanzas Inteligentes APP, el nuevo ministro de Hacienda del Reino Unido, John Healey, se enfrenta a un dilema económico complicado: en un contexto de costos de endeudamiento global en constante aumento, debe presentar un presupuesto que impulse la vivienda, la seguridad social y la defensa, sin provocar el pánico en el mercado de bonos.
Con 66 años, Healey pronunciará su primer discurso importante este lunes, en el que expondrá su plan para “acelerar” la quinta economía más grande del mundo. Este desafío ya ha puesto en aprietos a varios de sus predecesores en las últimas dos décadas. El mercado espera en general que este presupuesto incluya algunas medidas de aumento de impuestos. Este presupuesto será también un momento clave en el mandato del primer ministro Andy Burnham.
De sindicalista a ministro de Hacienda: la promesa de defensa de Healey encarando la realidad
Healey trabajó muchos años en el ámbito sindical. John Monks, ex presidente del Congreso de Sindicatos del Reino Unido, quien lo contrató como portavoz en los años 90, recuerda: “Necesitaba a alguien capaz de argumentar económicamente, que contara historias y pudiese dialogar con el Banco de Inglaterra y el Tesoro: él lo hacía todo”.
Healey no es del ala tradicionalista del Partido Laborista. Siendo ministro júnior del Tesoro a principios de este siglo, promovió una regulación “ligera y basada en principios” para el sector financiero. Como ministro de Defensa en el gobierno de Starmer, retiró dos buques de guerra y eliminó un sistema de drones, redirigiendo esos fondos a otras áreas. Kevin Craven, director ejecutivo principal de la Asociación de Comercio Aeroespacial y de Defensa, afirmó: “No hay dudas de que sabe qué es lo correcto”.
Sin embargo, este junio, Healey renunció a su cargo de ministro de Defensa, un duro golpe para Starmer. Éste renunció a su vez como primer ministro 11 días más tarde. En su carta de renuncia, Healey le escribió a Starmer: “En un momento de amenazas crecientes, ni vos ni el Tesoro han querido garantizar los recursos indispensables para la defensa del país”.
Burnham asumió oficialmente como primer ministro del Reino Unido el 20 de julio y nombró a Healey como ministro de Hacienda. Pero cuando el mes pasado se supo que Healey no aumentaría de inmediato el gasto en defensa al nivel que él había solicitado previamente, parlamentarios de la oposición lo tildaron de incongruente y forzaron que el premier Burnham asumiera el compromiso de presentar un cronograma para 2027.
Sigue siendo una incógnita con qué fuerza Healey impulsará el aumento del gasto en defensa hasta el 3% del PBI antes de 2030, nivel que él mismo consideró necesario al renunciar. Richard Dannatt, ex comandante del ejército británico, cree que es poco probable que Healey construya una base de poder propia dentro del Tesoro, describiéndolo como un “político laborista relativamente tradicional y profesional, consciente de las jerarquías”.
Dannatt señala que, aunque Healey difícilmente será un “reformista” en el Tesoro, quizá pueda superar la resistencia interna y garantizar los fondos necesarios para la defensa.
Cuenta regresiva presupuestaria: el mercado de bonos atento, los votantes expectantes
Para Healey, la primera prueba será elaborar un presupuesto que no altere el mercado de bonos y, al mismo tiempo, provea ayuda efectiva a los votantes de cara a las elecciones generales que se celebrarán en menos de tres años. En 2022, la agitación del mercado de bonos tumbó al efímero gobierno de Truss.
Hace dos años, la entonces ministra de Hacienda Rachel Reeves aumentó los impuestos a los empleadores en su primer presupuesto, dañando las relaciones con el sector empresarial y desacelerando la contratación. Healey deberá encontrar la manera de cubrir el inminente déficit de 5.000 millones de libras esterlinas en defensa mientras avanza con la agenda de Burnham. Las promesas de Burnham de mejorar las pensiones y aumentar el gasto en bienestar complican aún más la tarea.
A diferencia de Reeves, que advertía constantemente sobre los “tiempos difíciles”, Healey intenta transmitir un mensaje optimista sobre la economía británica. Apenas asumió, el gobierno de Burnham lanzó rápidamente medidas para recortar las tarifas de electricidad residencial, fijar un tope al precio del transporte en colectivo y reducir impuestos para algunos sectores gastronómicos. Un directivo de una importante empresa de consumo del Reino Unido elogió a Healey, afirmando que presta atención tanto al costo de vida como a los costos empresariales.
No obstante, han pasado 20 años desde la última vez que ocupó un cargo en el Tesoro y Healey admite que el contexto actual es mucho más desafiante, con una carga de deuda triplicada respecto de aquella época. Escribió en redes sociales: “En comparación con la situación actual del país, del gobierno y de la sociedad, las condiciones de entonces eran mucho más benignas”.
El próximo desafío para el nuevo ministro de Hacienda será encontrar un equilibrio entre el escrutinio del mercado de bonos y las exigencias de crecimiento económico, sin repetir los errores de sus antecesores.
Descargo de responsabilidad: El contenido de este artículo refleja únicamente la opinión del autor y no representa en modo alguno a la plataforma. Este artículo no se pretende servir de referencia para tomar decisiones de inversión.
También te puede gustar
Todas las miradas puestas en Washington, ¿la próxima semana el “supermiércoles de los bancos centrales” traerá una ola de subas de tasas del G7?
En medio de una creciente inflación, conflictos geopolíticos y el precio del petróleo superando los 100 dólares, los bancos centrales del G7 se preparan para una semana clave de decisiones sobre tasas de interés. Impulsada por una inflación núcleo superior a lo esperado, se estima que la Reserva Federal realice su primer aumento de tasas en tres años; el Banco de Japón podría elevar su tasa al 1,25%, marcando un máximo de 30 años; la postura hawkish de los bancos centrales de Reino Unido, la Unión Europea y Canadá también se fortalece, iniciando así un importante giro hacia el endurecimiento colectivo de la política monetaria global.
¿La Reserva Federal continuará subiendo las tasas de interés? ¿Se repetirá el ciclo de endurecimiento de finales de los años 80?
El informe de Citibank señala que el entorno macroeconómico actual es muy similar al ciclo de restricción de 1988-1989, cuando la economía mantuvo su resiliencia y la presión inflacionaria fue acumulándose gradualmente; posteriormente, la actividad económica se desaceleró y las políticas se volvieron más flexibles. En ese ciclo de restricción, la Reserva Federal aumentó las tasas de interés en 16 ocasiones consecutivas.
¡Enemigos mortales se unen rara vez! Musk y Aaltman apoyan el llamado de Dario Amodei a “ralentizar globalmente la IA”
Anthropic Amodei hizo un llamado a "ralentizar la IA a nivel global", y sorprendentemente tanto Musk como Altman salieron públicamente a respaldar la propuesta. Los tres gigantes acordaron unánimemente abrir a terceros la evaluación de tecnologías al nivel de sus empleados y coordinar una desaceleración del desarrollo; Altman incluso anunció directamente que OpenAI no saldrá a la bolsa este año. La renuncia indignada de un investigador y una serie de incidentes con IAs descontroladas que "escaparon", encendieron el pánico que hacía tiempo se venía acumulando en la industria.
La última evaluación de Goldman Sachs: El aumento de las tasas de interés no significa que las acciones estadounidenses caigan, el crecimiento de las ganancias es la clave para un mercado alcista.
Goldman Sachs considera que las altas tasas de interés son un viento en contra para el mercado de acciones, pero no una fuerza que ponga fin al mercado alcista. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años subió al 5,3%, pero los datos históricos muestran que, en los 12 meses posteriores a un aumento de tasas, el rendimiento promedio del mercado accionario estadounidense alcanza el 9%. Los balances corporativos se encuentran en su nivel más sólido en 20 años, mientras que la inversión en inteligencia artificial y la ola de fusiones y adquisiciones continúan impulsando las expectativas de ganancias. Se estima que, para 2026, las ganancias por acción del S&P 500 llegarán a 340 dólares, un crecimiento interanual del 24%.
