El oro sube significativamente debido a la crisis de confianza en los bonos estadounidenses.
En los últimos días, el precio del oro ha subido considerablemente. El día 26, el precio del oro en el mercado nacional volvió a superar los 1.000 yuanes por gramo, mientras que el precio internacional del oro al contado en Londres llegó en un momento a 4.696,80 dólares por onza, lo que representa un aumento del 16,6% desde principios de agosto. Muchos se preguntan: ¿a qué se debe este repentino aumento del oro?
La respuesta no está en el mercado del oro, sino en el mercado de bonos estadounidenses. El 18 de agosto, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó el 5,33%, el nivel más alto en 19 años; el de 10 años también se disparó al 4,748%.
¿Qué son los bonos del Tesoro de Estados Unidos? Se los suele llamar “el activo más seguro del mundo”. Cuando suben los rendimientos de los bonos, significa que el mercado está vendiendo bonos a largo plazo y que ya no quieren adquirir más deuda a largo plazo de Estados Unidos. Entonces, el capital fluye naturalmente hacia activos que no dependen de la confianza en la soberanía, como el oro, lo que eleva el precio del oro. Por eso, esta vez el aumento del oro en esencia significa que la confianza en el dólar está disminuyendo.
¿Pero por qué se están vendiendo los bonos del Tesoro estadounidense? ¿Por qué el mercado ya no confía en ellos?
Para el año fiscal 2026, se estima que el déficit federal anual alcanzará los 2,1 billones de dólares, lo que equivale al 6% del PIB, un nivel históricamente alto. Más preocupante aún es el pago de intereses, que creció un 14% interanual en los primeros diez meses del año fiscal, superando los 963.000 millones de dólares, más que el gasto en defensa para el mismo periodo.
Cuanto más se pide prestado, más altos son los intereses; a mayor interés, mayor el déficit; a mayor déficit, más emisión de bonos. Esto es un espiral de muerte. Viendo que la situación se desborda, la Secretaria del Tesoro, Yellen, actuó: amplió la recompra de bonos del Tesoro a largo plazo, duplicando el monto por transacción de 2.000 a 4.000 millones, e insinuó que podría movilizar 1 billón de dólares de las cuentas del Tesoro para defender la situación.
Sin embargo, el mercado solo le concedió menos de un día de “respiro”: los rendimientos bajaron primero pero luego volvieron a subir rápidamente. A lo largo de la semana, el dólar cayó casi un 1% y el oro subió aún más.
¿Por qué? Porque la estrategia de Yellen, en esencia, es “financiar a corto plazo para pagar deuda de largo plazo”: usa dinero obtenido con bonos a corto plazo para recomprar bonos a largo plazo. El volumen total de deuda no disminuye, solo se traslada la presión a corto plazo. Como graficó un analista: “es como reordenar las sillas en la cubierta del barco, el barco igual se hunde”.
Como Yellen no pudo resolverlo, la presión pasó al presidente de la Reserva Federal, Powell. Todos en el mercado están atentos a lo que diga Powell este viernes en el simposio anual de Jackson Hole. Después de todo, aunque el Tesoro pueda modificar los plazos de la deuda, solo la Reserva Federal puede realmente anclar las expectativas de inflación. Pero la decisión no es fácil: si la Fed cede ante la presión fiscal, la inflación volverá a subir; si sigue combatiendo la inflación, la carga de los intereses para el gobierno de Estados Unidos será aún mayor. Están entre la espada y la pared.
Para los inversores comunes, 40 billones de dólares en bonos estadounidenses parecen lejanos, pero ese impacto se transmite a las bolsas y los precios de metales preciosos en todo el mundo. Esta crisis sirve como recordatorio para todos: en este mundo no existen realmente los “activos libres de riesgo”. Durante décadas, el gobierno de Estados Unidos ha estado jugando a “pedir prestado para repagar deudas viejas”, y este episodio en el mercado de bonos del Tesoro está lejos de terminar.
Editor responsable: Zhu Henan

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