¡Resultado de la votación 7-2! El Banco Central de Japón sube las tasas de interés al ritmo más rápido desde 1990, sin emitir señales claramente más agresivas.
El Banco Central de Japón elevó las tasas de interés al 1,25%, el nivel más alto desde 1995 y la sexta subida desde que abandonó la política de tasas negativas en marzo de 2024. De los nueve miembros del comité, Asada y Sato votaron en contra citando la situación económica actual, lo que refleja divisiones internas sobre si continuar con el endurecimiento monetario. En su comunicado, el banco declaró que continuará subiendo las tasas y ajustando el grado de flexibilidad monetaria, pero la orientación prospectiva apenas cambió respecto a la declaración de julio y no emitió señales claramente más agresivas.
El Banco de Japón elevó el viernes (18 de septiembre) la tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos hasta el 1,25%, el nivel más alto desde 1995, y la sexta subida de tasas desde que salió de la política de tipos negativos en marzo de 2024. La velocidad de este aumento marca un récord desde 1990, señalando una nueva fase en el proceso de normalización monetaria de Japón.
La decisión no fue unánime. De los nueve miembros, Asada y Sato votaron en contra, citando la coyuntura económica actual, reflejando la persistencia de divisiones internas sobre una mayor restricción. El yen se debilitó brevemente tras el anuncio, y el mercado interpretó los dos votos en contra como una señal de que será más difícil subir tasas en el futuro.
El Banco de Japón indicó en su comunicado que seguirá subiendo tasas y ajustando el grado de laxitud, pero el lenguaje de la orientación futura fue similar al comunicado de julio, sin emitir una señal claramente más restrictiva. El banco también enfatizó que, tras la subida de tasas, el entorno financiero seguirá siendo acomodaticio.
En junio pasado, el Banco de Japón ya había subido las tasas, siendo este el menor intervalo entre dos subidas desde 1990. El gobernador Kazuo Ueda se espera que explique en rueda de prensa los motivos detrás de esta decisión y la trayectoria de las tasas en los próximos meses.
La subida se concreta, pero la orientación futura es neutral
El aumento de 25 puntos básicos ya había sido ampliamente comentado en los medios y las expectativas del mercado eran prácticamente unánimes. Sin embargo, el contenido de la declaración política no aportó señales adicionales de agresividad: el banco reafirmó que seguirá ajustando la laxitud monetaria según la evolución de la actividad económica y los precios, pero el lenguaje empleado es muy similar al utilizado anteriormente, sin dar una clara señal de aceleración del endurecimiento.
El Banco de Japón también enfatizó que, incluso tras esta subida, se espera que el entorno financiero siga siendo acomodaticio, lo que en cierta medida ha frenado las interpretaciones excesivamente restrictivas de la senda de política monetaria.
El comunicado subrayó especialmente que prevenir un posible desvío al alza de la inflación CPI sobre el objetivo de estabilidad de precios del 2%, que podría dañar la economía, es un punto de vista importante en la política actual. El banco también prometió que, sobre la base de evaluar la probabilidad de lograr el escenario central y varios riesgos, juzgarán con cautela el momento y ritmo de los ajustes.
Las presiones inflacionarias respaldan la subida
El principal motor de esta subida son las persistentes presiones inflacionarias. El Banco de Japón prevé que el IPC se acelerará notablemente y superará el 2% en la segunda mitad del año fiscal 2026, con expectativas de inflación a medio y largo plazo en aumento y las tasas reales aún bajas, presionando los precios al consumo al alza.
El prolongado conflicto en Medio Oriente, sumado a la recuperación del precio del petróleo, supone una amenaza significativa para Japón, que depende en gran medida de las importaciones de energía. Los altos precios energéticos no solo alimentan la inflación, sino que también afectan negativamente la balanza comercial.
Mabrouk Chetouane, director global de estrategia de mercados en Natixis Investment Managers, señaló que esta subida "busca principalmente continuar el proceso de normalización monetaria iniciado hace varios trimestres", y añadió: "el retorno de una inflación estructural positiva exige una salida clara de Japón del entorno de bajas tasas. Las encuestas familiares sobre expectativas muestran que hay presión persistente".
Las presiones externas también son un contexto relevante para esta subida. La administración Trump expresó inquietud por el alza de los rendimientos de la deuda estadounidense y la debilidad del yen ante el dólar, presionando al Banco de Japón para que adopte políticas prudentes, frene la inflación y fortalezca el yen.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, fue especialmente tajante, declarando públicamente su compromiso de respaldar el yen junto a Japón y reuniéndose con el gobernador Kazuo Ueda para urgir la adopción de políticas monetarias efectivas. El yen alcanzó la semana pasada máximos de seis meses alrededor de 152, pero luego retrocedió y actualmente cotiza en el rango de 155 a 156.
La atención del mercado se centra en la rueda de prensa de Ueda
Los votos en contra de los dos miembros fueron uno de los aspectos más destacados de la reunión. Asada y Sato citaron explícitamente la situación económica actual para argumentar en contra de la subida, reflejando desacuerdos sustanciales dentro del comité sobre el ritmo de endurecimiento.
Para el mercado, esto implica que el camino de las subidas de tasas por parte del Banco de Japón enfrenta cierta resistencia interna. El yen se depreció tras conocerse la decisión, reflejando en parte la preocupación de los inversores por la incertidumbre sobre el calendario de futuras subidas. La viabilidad de nuevos ajustes dependerá de la evolución de los datos económicos y del consenso que logre alcanzar el comité.
La subida ya estaba descontada por el mercado. Los datos de Totan Research y Totan ICAP muestran que anteriormente la probabilidad asignada por el mercado a una subida era cercana al 100%, y las señales restrictivas lanzadas recientemente por miembros del banco impulsaron a los inversores a apostar por un ritmo más acelerado de subidas.
Sin embargo, dado que la orientación futura apenas ha cambiado, persisten interrogantes sobre los próximos pasos de la política monetaria. Por ahora, los inversores dirigen su atención a la rueda de prensa de Kazuo Ueda prevista para la tarde, buscando más pistas sobre la trayectoria de tasas del Banco de Japón.
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